El reforzamiento positivo es un tipo de condicionamiento operante en el que las conductas están bajo el control de las consecuencias. Se trata de aumentar la frecuencia con la que se da una conducta por estar seguida de un reforzador positivo de manera inmediata. Esto es, la persona hace algo porque así obtiene algo que le gusta.

Existen una serie de factores que van a influir en la técnica del reforzamiento:

Demora: tiempo que transcurre desde que la persona realiza correctamente una conducta hasta que recibe el reforzador positivo. En las fases iniciales, el tiempo tiene que ser mínimo de manera que sea un reforzador inmediato pero poco a poco la demora ha de ir aumentando.

Calidad y cantidad: en principio, a mayor cantidad de reforzadores, mayor probabilidad de que ocurra la conducta. Sin embargo, si es demasiado elevada puede ocurrir el «fenómeno de la saciedad»: estado que suele ocurrir por un exceso de cantidad. Esto provoca en el sujeto una falta de motivación por trabajar al conseguir «lo de siempre». Para que el reforzador vuelva a recuperar su valía de cara al sujeto es recomendable provocar estados de privación en los que no se entregue ese tipo de reforzador.

En cuanto a la calidad, está demostrado que algunos reforzadores son más eficaces que otros debido a sus características.

Programas de reforzamiento

Existen dos tipos de programas: los programas continuos y los programas intermitentes.

En los programas continuos todas las conductas deseables que realiza por la persona van seguidas de un reforzador positivo. Al principio se parte siempre de esta modalidad ya que esta relación tan fuerte entre la conducta y la consecuencia asegura la adquisición de nuevas conductas y su mantenimiento. Sin embargo, una vez que realiza la conducta se pasa a programas intermitentes.

En los programas intermitentes, no todas las conductas son reforzadas por lo que es menor el riesgo de saciedad y las conductas son más resistentes a desaparecer (el sujeto no sabe cuándo va a ser reforzado y se esfuerza por ser constante a la espera del reforzador positivo).

Normalmente en un contexto educativo los reforzadores que un alumno puede conseguir son condicionados, aprendidos en base a la experiencia. Estos reforzadores pueden ser muy diversos:

1.- REFOZADOR MATERIAL

– Consiste en la entrega de un objeto o material consumible.

– Ejemplos: gominolas, lápices de colores, cromos o pequeños juguetes…

– Ventajas: resulta muy motivador para el alumno, por esto se utiliza en primer lugar al comenzar un programa de reforzamiento de conductas.

– Desventajas: es difícil de aplicar en grupo debido a las diferencias individuales (gustos diferentes) y puede generar distracción en el sujeto.

Además, puede que se de el fenómeno de la saciedad anteriormente mencionado.

-Uso: es recomendable combinarlo con el reforzador social. No deben ser la única opción.

2.- REFOZADOR SOCIAL

-Consiste en la emisión de conductas verbales y no verbales (sonrisas, palmadas en el hombro…).

-Ejemplos:

Verbal (expresiones de ánimo y aprobación, llamar por su nombre o comentarios acerca del desarrollo de una actividad): «me gusta la letra que has hecho Carlos, se nota que te has esforzado», «¡qué bien pintas, María!», «¡qué limpio me has entregado este ejercicio!», «¡cómo me gusta que estés tan atento en clase!», «Estás trabajando muy bien esta semana Clara»…

No verbal (sonrisas, palmadas en el hombro, gestos de aprobación…).

3.- REFOZADOR EXTERNO

-Ventajas: puede aplicarse en grupo, no interrumpen el ritmo de la clase, es difícil que se provoque el fenómeno de la saciedad.

-Desventajas: puede que en ocasiones no sea sincero y se caiga en el elogio fácil, elogiar por elogiar. Por eso, es recomendable utilizar un elogio descriptivo en el que se especifique al alumno qué es lo que está haciendo bien y darle razones.

-Uso: es siempre recomendable y beneficioso su efecto.

-Consiste en la entrega de un reforzador por parte del profesor, en presencia de otros alumnos o no.

-Ejemplos: reforzadores sociales, materiales o actividades (A modo de ejemplo, en el caso de estudiar y usar el ordenador: si la conducta de utilizar el ordenador se hace de seguida a la de estudiar (sólo puede acceder al ordenador si antes lo hace a los libros) la conducta de estudiar aumentará. Este fenómeno es conocido como el «Principio de Premack»).

– Ventajas: el sujeto ve recompensado su esfuerzo de una manera notoria, actuando así como gancho para mantener su motivación y atención hacia la tarea.

-Desventajas: la actitud del sujeto hacia el trabajo puede quedar condicionada a la obtención indudable de algún tipo de reforzador y no a la satisfacción o deber de realizar sus responsabilidades o comportarse de manera adecuada.

-Uso: normalmente se da una evolución de una aplicación continua a una intermitente.

4.- AUTORREFOZADOR

-Consiste en la entrega de un reforzador a uno mismo

– Ejemplos: autorreforzadores sociales o materiales.

-Ventajas: el sujeto es autosuficiente y consciente de cuándo ha trabajado bien, lo que le permite valorar mejor sus logros y no depender de otras personas,

-Desventajas: el sujeto tiene que ser capaz de valorar de una manera objetiva lo que ha conseguido, de manera que pueda conseguir reforzamiento justamente.

-Uso: es el fin último del reforzamiento positivo y el sujeto lo adquiere fruto de la maduración en su persona.

Una «guía de aplicación general básica» de aplicación de reforzamiento positivo consta de los siguientes pasos:

1. Identificar reforzadores eficaces (variados: material, social y actividades).

2. Asegurar el control de las fuentes de reforzamiento (que no pueda llegar a ellos por otras vías).

3. Comenzar con reforzamiento inmediato y posteriormente ir aumentando la demora.

4. Comenzar con reforzamiento continuo y luego intermitente.

5. Intentar que el sujeto desarrolle autorreforzadores (permitirá que sea autónomo en el futuro).

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